El sábado vino mi hermano con su mujer y mi hermana a almorzar. Después de haber visto tres capítulos de Brothers and Sisters la noche anterior, confieso que mi familia y la de la ficción tienen muchos puntos en común. La pasamos muy bien. Hacía mucho calor y terminamos la tarde en la pileta. Como me tocaba ser el anfitrión, me puse ansioso y se me retrasó el asado porque me quedé sin brasas... Cosas que pasan...
Luego vino Manuel Barenboim con Carolina Fusilier, dos ex alumnos míos de la Universidad del Cine que son muy talentosos en el área de Animación y que han hecho las secuencias animadas de nuestras películas. También vinieron Gabi y Diego, dos amigos más, y se armó un grupo bastante divertido. Terminamos haciendo un fogón y comiendo choripanes recalentados...
Ayer pasé una tarde solo arrancando con la escritura de la cuarta y última parte de la novela nueva. Es la sección que requiere más investigación ya que incluye un hecho real.
A la noche, nos propusimos ver una película de Olmedo y Porcel que había quedado de unos amigos mexicanos que se la habían olvidado acá. Elegimos una donde estuvieran Moria y Susana, A los cirujanos se les va la mano. Hacía años que no me tomaba el trabajo de mirar una película de los famosos cómicos argentinos. La película arranca con dos camilleros que se hacen pasar por médicos cuando llegan dos doctoras muy atractivas, Moria y Susana. Después, se encadenan una serie de peripecias donde Alberto y Jorge tratan de aprovecharse de situaciones para toquetear mujeres y abusarse un poco de ellas. El humor tiende a ser siempre misógino y los chistes van en la misma dirección. A excepción de una escena donde una mujer da a luz a un enano adulto que fuma, si se quiere el toque más surrealista de toda la película, en las demás todo pasa por aprovecharse de las mujeres. El último acto de la película incluye a un mafioso y una serie de pesonajes que lo rodean que son lo más pintoresco de la película.
La iluminación es plana, las puestas de cámara son planos medios donde sucede la acción completa o planos contraplanos muy básicos, con decorados precarios y con pocos elementos.
El cine de esa época (esta es de 1980) se producía rápidamente, con apenas unos meses para la actividad completa. La estructura se arma con una serie de sketches en un ambiente (un canal de televisión, la colimba, un sanatorio, un hotel alojamiento) y todos giran alrededor de la picaresca del sexo, con escenas de los protagonistas travestidos incluidas.
¿Vale la pena ver esta película? Sí y no. Por un lado, no tiene mucho valor artístico. Aunque por otro lado, permite que uno vea de dónde salen algunos personajes de la cultura argentina de hoy y ver cómo fueron armando su figura pública. Por otro lado, Aries Cinematográfica, tenía un plantel de actores que tomaban algunos que quedaron de la edad de oro (por ejemplo está Juan José Míguez como director de la clínica), otros que tuvieron su edad de oro en ese estudio y otros que aún siguen.
La comicidad de Olmedo y Porcel es bien conocida: son dos grandes en lo suyo, aunque no me guste su estilo. Dos personajes armados sobre la base del chanta argentino. Con el destino que tuvo cada uno de ellos, hoy no puede dejar de verse como un mundito de seres patéticos que encontraban en la joda (alcohol, drogas y sexo) un escape a tanta realidad oscura que nuestro país ofrecía. El precio que pagaron fue alto, como el que pagamos todo el resto de los argentinos.
Una última cosa: Moria y Susana, dos bellezas y comediantes efectivas (sobre todo Susana). Muy interesante de ver los modelos que llevaban (Moria mostraba más que Susana) y el estilo de los maquillajes. Detalles arqueológicos para el que se le anime un poco.
Contradicción
Coincido muchísimo con la siguiente frase que pusiste:
"¿Vale la pena ver esta película? Sí y no".
Es un hecho que el cine de Olmedo y Porcel de esa época no puede verse sin pensar la realidad trágica que se vivía.
También es no menos cierto, que prefiero este cine escapista, antes que las cintas realizadas por el otrora gobernador de Tucumán, Ramón "Palito" Ortega (Also Known As: toco a un pobre y me lavo las manos con alcohol). Por ejemplo, la película Comandos Azules (una clara defensa del sistema de "in"seguridad impuesto por Videla y las otras lacras).
Del otro lado, me es inevitable mirar las películas de Olmedo y Porcel y acordarme de cuando de pendejo iba a las matinés del cine Verdi a ver: "Los colimbas se divierten", Los colimbas al ataque" y otras yerbas.
Si bien ya estábamos en democracia (1985-1986) la idea no era muy diferente. Pero acá quiero excluir cualquier connotación política.
El hecho de acordarme de esas tarde de matiné junto a mi entrañable amigo Pablo (que será padre en 3 meses) y sus hermanas, así como las corridas en el intervalo al kiosco para comprar los sugus confitados me impide criticarlas. Será que guardan una parte muy feliz de mi infancia...
Perdón por la extensión...
Her
La misma contradicción
Si me dejo llevar por la nostalgia tengo la misma sensación que vos. Por otro lado, no vi una de las películas que sí me remiten a mi infancia (Cine Verdi: Los extraterrestres, Rambito y Rambón) sino una anterior, por lo que no funcionó lo nostalgioso.
Tal vez si veo las otras mi relación emocional con el objeto hubiese sido otra. Igualmente, mi hermano es fanático de esas películas y yo las veía con él. Él vino el sábado a pasar el día acá y el domingo me vi una de Porcel y Olmedo, tal vez era una manera de recordar la infancia...
Gracias por tu comentario, muy nostalgioso para mí también.
Santino