Para quienes no lo saben, estoy en Canadá. Llegué hace dos días y ya puedo decir que el viaje a va a tener mucha influencia en mis próximas cosas ya que la diferencia cultural siempre te abre a nuevas ideas y te permite ver la propia realidad con otros ojos.
Vancouver es una ciudad hermosa y el verano aquí es un placer. La mezcla de culturas en medio de la cultura canadiense es un viaje constante de identidades y mentalidades.
Espero poder escribir seguido y subir algunas fotos...
Mientras tanto, trataré de hacerles imaginar algunos momentos.
Mis charlas con Alvy, la nanny filipina de los hijos de mis amigos, quien se va a reencontrar con sus cinco hijos este domingo después de tres largos años sin verlos. Su marido murió hace dos años y ella no pudo estar a su lado en ese momento.
O la historia de la loca que conocí el primer día e insistía en que me meta en el océano de noche para nadar... Desnudo...
Bue... Esas son solo las cositas más simples de lo que viví estos dos días. Veremos qué me depara esta semana en las montañas.