La última novela del escritor Michael Chabon (del que recomiendo principalmente The Amazing adventures of Kavalier and Clay) es un cruce de tres géneros: el policial clásico, el policial negro y la ciencia ficción.
La novela parte de la premisa siguiente: el Estado de Israel se instaló en Alaska gracias a una ley aprobada por el congreso de los Estados Unidos en 1948; hoy esa ley venció y comienza la Reversión, o el nuevo éxodo judío. Dentro de la comunidad de Sitka, la nueva ciudad, Landsman, el protagonista, es un detective de homicidios que, a dos meses de que la policía local vuelva a estar bajo dominio del gobierno de Estados Unidos, debe investigar un crimen (ocurrido en un cuarto cerrado, de ahí la relación con el policial clásico).
Los acompañantes de Landsman son su querida ex mujer, Bina, y su amigo del alma Berko Shemets, una cruza de judío e indio del Norte.
Landsman sigue una pista que lo lleva a meterse con comunidades secretas dentro de la sociedad judía de Sitka, a encontrar un centro de entrenamiento, a descubrir planes para la llegada del Mesías y hasta la refundación de una Nueva Jerusalem.
El estilo de Chabon es barroco y es un narrador que pone mucha tensión en su uso del lenguaje. La novela se lee de un tirón y la intriga por descubrir el crimen es la pregunta poderosa para seguir leyendo sin detenerse. Lo maravilloso, es descubrir la profundidad de sus personajes, la humanidad de los mismos y la posibilidad de recrear lazos en medio de tanta desolación e incertidumbre.
“Son tiempos extraños para ser un judío”, dicen varios personajes en la novela. Y, considerando las contradicciones internas de esa sociedad (y del mundo actual), son tiempos extraños… Son tiempos extraños para cualquier humanidad en el mundo, donde hoy las construcciones de identidad y cultura están invadidas por la presencia hegemónica de los discursos norteamericanos, cerrados y de pura impronta de consumo.
Obama puede ser presidente de los Estados Unidos pero no habla de parar la guerra. Extraños tiempos para estar en la tierra, extrañísimos.