El trompo metálico: Alicia y los padres terribles

La obra abre con una joven aniñada sentada sobre una pila de libros en escala mayor que la humana. La hija se baja y entra al mundo de los adultos, ese que está afuera de los libros. Pero a medida que pasa la obra, nos preguntamos, ¿salimos de la imaginación de la hija o estamos cada vez más dentro de ella?

El vestuario impone un anacronismo que desarticula cualquier búsqueda naturalista y lo instala en una plena teatralidad. Esos padres son una proyección fantasmal de lo que ella imagina. Esos padres son tan verdaderos como la proyección inconsciente de la niña.

Alicia en el país de las maravillas es la historia de una niña que tiene miedo a crecer. El trompo metálico habla de lo mismo, pero el mundo de las pesadillas es el de los padres, el de la casa que se habita.

Con humor, una dirección muy precisa y un ritmo que nunca hace perder la atención, El trompo metálico es una de las obras más interesantes que vi en lo que va del año.

Está en el Teatro del Pueblo los sábados a las 21 horas.