En estos días en que estoy revisando el manuscrito de la novela nueva, titulada Disparo, pienso sobre el hecho mismo de reescribir.
Stephen King mete su manuscrito por un mes y medio en un cajón y lo corrige cuando ya lo que escribió parece un objeto extraño a él. En su método, siempre reduce el manuscrito en un diez por ciento y trata de borrar la mayor cantidad de adverbios posibles...
¿Cuál es el método que he encontrado? En principio, soy un escritor más económico que Stephen King y no tengo tantas palabras de más. A veces hasta escribo de menos y tengo que desarrollar algunas cosas en la reescritura.
Lo más interesante del proceso es que uno aprende a escribir de nuevo, a pensar en los temas internos, a divertirse con lo que uno ha hecho y a darle resonancia a lo que el manuscrito tiene.
Es una actividad placentera, un lujo exclusivo que requiere mucha energía y concentración. Mirar la palabra, el párrafo, la página, durante minutos, leerlo, repasarlo, fijarse si las ideas están bien organizadas o no.
Una cosa es cierta: cuando estoy reescribiendo no me queda espacio para leer ninguna otra cosa.
Ayer estaba sentado en el fondo del patio y, de repente, escuché un silbido. Un amigo que vive cerca venía de sorpresa.
Ese silbido me hizo volver a la realidad... Aunque no del todo.
La reescritura es para mí un trance donde uno revive la experiencia de haber escrito la novela y trata de pulir bordes rudos y defectos.
Pero también es la primera vez que uno lee la novela como lector y esa es una experiencia única.
Sería bueno formalizar un
Sería bueno formalizar un método para la reescritura. Yo empezaría con una buena serie de entrevistas a reescritores para encontrar sus pequeñas estrategias. Saludos.