La saga de Ripley: El talentoso señor Ripley (The Talented Mr. Ripley) y La máscara de Ripley (Ripley Under Ground)

Mientras termino de escribir la novela, me propuse releer la saga de Tom Ripley. La leí a los quince años y sabía que el estilo seco de Highsmith sólo podía corregir mis excesos de adjetivos y adverbios (que nunca se corrigen del todo) y no iba a influenciar en el tono de lo que estoy escribiendo. Entonces me sumergí en la apasionante relectura de toda la saga (son 5 libros), pero quise tomarla como si fuera una larga novela.
Y, por ahora, la relectura sólo me produce admiración. Me relamo con cada página, con cada subtexto...
Mi teoría general sobre Ripley es que Highsmith se propuso refutar Crimen y Castigo de Dostoievsky. La mente criminal no trabaja sobre la culpa sino sobre la supervivencia y el acceso a las comodidades del mundo burgués. Cuando uno ha saboreado las maravillas de la buena vida, nadie quiere volver atrás, aunque el crimen sea el modo de defenderse.
En la primera entrega, Ripley juega al doble de Dickie Greenleaf hasta que lo mata y toma su identidad. Ripley va adquiriendo seguridad sobre sí mismo al descubrir que cuando se comporta como Dickie, el resto de la gente lo valora y respeta. El original y su doble toman forma en la primera parte de la saga para luego desarrollarse como eje temático que atraviesa el resto. Tom se come a Dickie y logra salir ileso de dos crímenes.
En la segunda parte, hay otro doble: un pintor desconocido que se llama Bernard Tufts que falsifica cuadros de un famoso pintor llamado Derwatt. Pero Tom, como doble temporario de Derwatt, es quien pone en amrcha la trama y el juego de desdoblamientos y falsificaciones. En la segunda parte, el motor es a la inversa: un suicidio que no se declara, un hombre muerto que sigue vivo para poder armar una estafa y varios imitadores que ponen el cuerpo y el arte al muerto... En un juego de espejos y dobles complejo y más siniestro que en la anterior, Tom Ripley es el encargado de sostener el engaño y de armar las tramas que sostienen la mentira.
Para Highsmith, la mentira es más fuerte que la verdad, en tanto y en cuanto la mentira esté bien construida.
Acabo de comenzar el tercero, El juego de Ripley (también llamado El amigo americano por la película de Wim Wenders). Los títulos de las obras en diferentes idiomas también juegan a confundir y a falsificar... Todo un estilo que la misma Highsmith propone.
Vale la pena meterse en la mente criminal de Tom Ripley para ver cómo se opone al Raskolnikov de Dostoievsky. Donde en el ruso hay culpa y autoflagelo, en el norteamericano hay sagacidad y auto supervivencia. En un capítulo del primer libro, se cuenta cómo Ripley perdió a sus padres ahogados (siendo el agua un espacio de criminalidad privilegiado para Mr. Ripley) y quedó a cargo de una siniestra tía que lo trataba de mariquita. Tom Ripley es un hijo guacho del capitalismo dispuesto a sacar de él la máxima tajada, cueste lo que cueste.
Tumbas vacías, cuerpos sustituidos, identidades trucadas... Un juego de falsarios que adorarían Shakespeare y Orson Welles pero son explorados por la dama negra, la oriunda de ese belicoso estado norteamericano llamado Texas...
Ya haré una nueva entrada con las novelas venideras...