Lecturas

He estado un poco vago en Marzo escribiendo en el blog. Hoy que tengo una tarde tranquila, me siento a bajar algunas cosas que anduvieron rondando mi cabeza en las últimas semanas.
Por un lado, estoy viendo posibilidades de trabajo para este año, preparando los estrenos y terminando la película y, al mismo tiempo, pensando en qué cosas tengo que experimentar para poder seguir revisando mi propio trabajo. La novela que terminé de escribir fue un paso adelante en mi propio camino ya que me metí con un tema que me abrió un gran espectro de posibilidades. En realidad, las cosas parecen ser semillas del trabajo anterior y así sucesivamente: UPA! y Nelly me llevaron a Las Hermanas L. y a Toda la gente sola que me llevan a Disparo y a Perla... Líneas que se van conectando... En el medio escribí una obra de teatro, Los amigos de toda la vida, que también condensa elementos de Toda la gente sola y Disparo...
En estos días, he leído la biografía de Fernando Noy de Batato Barea, Te lo juro por Batato, un hermoso y variado recorrido por la vida del mito de Batato. Pocas veces el libro se acerca al ser humano, siempre remite una y otra vez al mito. Batato parece ser un sujeto para la ficción y para el mito, y encima la muerte joven por un síntoma de época... De Batato me quedó resonando una idea: poner el cuerpo, ser artista todo el tiempo, llevar el arte, convivir con lo aleatorio, lo fugaz... En parte, el mito de Batato se funda en lo fugaz de su arte... El registro de lo que hizo es discursivo y está en el orden del relato, en un tiempo fugitivo y eterno, fuera del tiempo...
Shakespeare me lleva al mismo lugar. Ahora leyendo la biografía de Manuel Puig de Susan Jill-Levine me voy al mismo lugar. De pronto, las vidas de las personas, su obra, los recuerdos de su obra, son todos y una al mismo tiempo. Empiezo a descubrir intersticios que me interesan investigar.