Pineapple Express y la comedia como arma

Ya caí rendido frente a las comedias que giran alrededor del grupo de Judd Appatow y Seth Rogen hace varios meses, cuando Superbad me pareció una excelente película.
Ahora, con varios proyectos terminados y con un éxito comercial atrás de otro, directamente me dan ganas de aplaudirlos. Porque estos muchachos contínuas (y, desde mi punto de vista, profundizan) lo que comenzaron las películas de Ben Stiller, los Hermanos Wilson y Vince Vaughn hace ya casi una década: la destrucción corrosiva de las instituciones típicas de las sociedad americana. Y si la comedia no es anarquía, ¿qué es la comedia?
Cuando hacíamos Las Hermanas L. teníamos en mente a este grupo de personajes. Gente que disfruta con lo que hace, que habla de lo que les interesa y que hace películas que interpelan al espectador, que cuestionan a la sociedad y que, a la vez, entretienen y hacen reír.
Con Virgen a los 40, hablaban de cierta masculinidad patética rezagada, en Ligeramente Embarazada, se metían con los embarazos adolescentes, en Superbad, se metían con las amistades de la adolescencia (y contrataron a un director de Cine Independiente de calidad, como en el caso de Pineapple Express) y hay varias que no he visto pero todas resuenan como comedias con ideas interesantes.
En el caso de Pineapple Express, la película es una oda a la marihuana y una defensa feroz a la despenalización. La película comienza con una secuencia en Blanco y Negro donde un soldado está siendo testeado por probar la marihuana y desacata la autoridad. Como consecuencia del experimento, el Ejército determina que la droga es ilegal.
Después pasamos al tiempo presente, un consumidor involucra a su dealer en una guerra de mafias de la droga y la película se vuelve una parodia fumona de Arma Mortal y las buddy movie del estilo.
Sagaz, punzante, divertida, bien actuada, mejor escrita y exquisitamente dirigida por el mismo director de la prestigiosa Undertow, Pineapple Express es una película para pasar un gran momento.
Mi admiración por este grupo de actores, productores y guionistas que están extrayendo lo mejor del Hollywood pastoso. Por cada bazofia como Benjamin Button (una película de 150 millones de dólares) ellos hacen cinco película, de 30 millones cada una. Y recaudan más de cinco veces su costo, a diferencia de BB que no logró recuperarlo en su país.
Si me preguntan qué tipo de películas prefiero del Gran Hermano de Los Ángeles, ya tienen mi respuesta.