Ayer fue la segunda proyección a sala llena de la película. Nuevamente, fue una experiencia hermosa.
El palpitar del público fue extraordinario y, a la salida, me encontré nuevamente con imporesiones y respuestas de lo más variadas. Una espectadora me dijo: la película es dramática y cómica al mismo tiempo, me diste la posibilidad de elegir por dónde recorrerla. Como ella está viviendo una ruptura amorosa, prefirió la comedia. No así una señora de cincuenta años que estaba sentada junto a Lucía Puenzo quien me dijo que la pobre señora no paró de llorar y, por momentos, con ruido.
Como previa a lo que suceda en Argentina, la recepción de productores, programadores y público en generalfue muy cálida y alentadora.
Con el corazón lleno de esta fuerza, volveremos a Buenos Aires para presentarla al público argentino.