![]() Hoy fui a la tarde, antes de que comenzara a llover a ver Batman, El caballero de la noche. Tengo mucho aprecio por la serie del 60 y por las dos versiones de Tim Burton. Las demás prefiero olvidarlas (inclusive la anterior de Nolan). Pero esta, coincido con muchos, tiene algo... Tiene algo más... Por un lado, las dos actuaciones (Heath Ledger y Christian Bale) son buenas, sobre todo dentro del género en el que ya casi no actúan sino que imitan el género, y la historia se nutre de situaciones interesantes. Pero la película estalla cuando el Guasón dice: soy un agente del caos. Ahí comienza el vértigo de verdad, la compresión profunda del tema de la película: el terrorismo desestabiliza y genera intolerancia, la intolerancia corroe el alma, el mal gobierna. Para contraponer al poder corrosivo del mal y al ejemplo negativo de su mirada se necesita un héroe. Ese héroe hay que construirlo. Como en famoso cuento de Borges, el tema profundo de Batman está en la función de los héroes y los villanos en la historia y la posibilidad ejemplificadora de esa experiencia. Batman propone un gobierno que miente con sus leyendas para sostener la paz antes que exponer la miseria humana de los héroes. Batman paga el precio y Harvey Dent (Aaron Eckhart) se transforma en héroe. Este elemento de la película es lo que me resultó más interesante de todo el relato, la trama que gira alrededor de Harvey Dent. Harvey es el tema de la película y el personaje que comparte los polos del Guasón y Batman. Por eso la película pierde en relación a su protagonista (las líneas de acción son demasiadas como para concentrarse en Batman) pero gana en relación con el tema que se propone. El punto es que repite el mismo esquema que Hollywood reproduce: imprimamos la leyenda positiva sabiendo que es mentira. Ahora me pregunto, ¿no será más conveniente conocer las debilidades de los grandes y las dudas para poder pensarlos como humanos y no como semidioses? ¿Por qué la política es una forma de religión? |
|||

