Twin Peaks: parte 2

Sobre la estructura

Los primeros siete capítulos (la temporada 1) son la perfección absoluta. Dirigidos por David Lynch aciertan a cada momento en el tono, en el sentido, en el tempo… Son los que narran con más precisión los días posteriores a la muerte de Laura y el comienzo de la investigación. La primera temporada culmina con la llegada del gigante y los mundos (el metafísico y el físico) se contaminan el uno al otro. El gigante da a Cooper algunas claves para acercarse a la revelación del misterio.
Del capítulo 8 al 17 se cierra la investigación. Para no arruinar la trama, no contaré nada, pero sí debo decir que esta segunda parte comienza con algunos altibajos, algunas situaciones pasadas de vuelta pero finalmente apunta hacia una dirección que es arrolladora. La pregunta de estos capítulos es: ¿alguien ha visto a este hombre (Bob)? Muchos lo han visto, pero en visiones o sueños, no en la realidad.
Una vez resuelto el crimen de Laura, aparece un nuevo crimen y la búsqueda de un asesino que viene del pasado de Cooper. Y acá es donde Twin Peaks se vuelve menos precisa pero al mismo tiempo donde la serie explota en posibilidades: en los últimos doce capítulos, Twin Peaks termina de desarrollar su viaje hacia el fantástico dando pie a todas las series que luego se han hecho populares con el tema de los desconocido o extraño: desde X files a Lost, todas esas series caben en los últimos capítulos de Twin Peaks.
Inclusive en sus capítulos menos interesantes (del 18 al 21), la serie regala escenas inolvidables o actuaciones memorables. Los personajes son apasionantes, queribles, odiables y siempre humanos y las situaciones (la que más odié fue la locura de Ben Horne, pero bueno, puede ser un problema mío) revelan la extrañeza de lo cotidiano.
Es que Twin Peaks no cierra sino que abre… Si uno acepta el pacto de la narración (la convivencia de los mundos, el diurno y el nocturno, el de la vigilia y el de los sueños) es imposible perderse o no entender, porque todo está armado para llevar las posibilidades hacia confines inesperados, abriendo hacia los lugares donde se refugia el mal, hacia presencias malignas no humanas, hacia el mundo de lo desconocido en su totalidad. Aliens, diablos, fantasmas del bosque, enanos, sicomoros que guardan la entrada al submundo, el salón rojo… ¿Qué hay del otro lado del Bien?